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El “problema” de JUNTOS

Posted in 01 - Enero, Año 2009 with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on January 30, 2009 by Farid Matuk

“(En Juntos) si están los mas pobres pero que aún falta incluir a mas familias que también se encuentran en situación de pobreza”

http://MartinTanaka.blogspot.com

La primera información relativa a lo que conocemos hoy como JUNTOS, provino de una denuncia efectuada por Rosa María Palacios, quien distorsionó el valor de la transferencia y la población beneficiada, lo que era evidente haciendo un cálculo a mano alzada. Recuerdo que la cifra era el equivalente a una autopista de Lima a Piura, y esto era evidentemente irreal.

Conforme se conocían mas detalles del programa, el diario Peru21 tituló en primera plana la ausencia del INEI en el diseño del mismo, con el agravante que era el INEI la oficina del estado que medía la pobreza desde la operación de campo de efectuar entrevistas a hogares hasta los cálculos matemático que determinan los umbrales de la pobreza, y la incidencia de ella en las regiones.

Por ello, en mi calidad de titular del INEI fui convocado a Palacio de Gobierno para participar en los detalles de implantación de JUNTOS, cuyo concepto básico era una transferencia monetaria condicionada a metas que los hogares debían cumplir. Siendo el primer problema identificar la población objetivo.

En las primeras reuniones estaban los ministros de los sectores sociales (Educación, Salud, y Desarrollo Social), y esporádicamente la Presidencia del Consejo de Ministros y el Ministerio de Economía. Estas primeras reuniones fueron para establecer un consenso en torno a la población objetivo, siendo el primer dilema si se efectuaba un programa nacional, solo urbano, o solo rural.

El contexto político de ese momento eran las continuas denuncias de filtraciones en los programas sociales, es decir personas que no reunían las condiciones para ser beneficiarias obtenían los beneficios. Por ello una primera decisión fue que el programa se inicie exclusivamente en el ámbito rural, ya que la posibilidad de filtración era per se menor.

Una segunda decisión fue la identificación de los potenciales beneficiarios, siendo la característica central del programa la entrega de dinero en efectivo, se procuró obtener listas nominales de beneficiarios de los programas sociales vigentes. Esta búsqueda resultó inútil, pero obligó a JUNTOS a ser el primer programa social con una nómina exacta de beneficiarios.

La búsqueda inútil empezó por el INEI quien tiene un registro de cantidad de beneficiarios del “Vaso de Leche”, pero era incapaz de obtener de los municipios los nombres de las personas. Luego continuo el MINDES que administra los “Comedores Populares”, él cual tenía cuadernos Loro cuyo detalle eran nombres de pila y apodos de los beneficiaros. El Ministerio de Salud administra el “SIS – Sistema Integral de Salud” con nombres completos en una base de datos digital, pero sin direcciones o DNI. Y finalmente el Ministerio de Educación que no tiene los nombres de los estudiantes de cada uno de los colegios públicos.

Para ese entonces, se había publicado en El Peruano el formulario del SISFHO (Sistema de Focalización de Hogares) el cual era una herramienta estadística para medir el grado de bienestar social de un hogar, sin el detalle que implica el cuestionario de la ENAHO (Encuesta Nacional de Hogares) que consiste en tres horas de entrevista, y es la herramienta convencional de medición de la pobreza. Y este formulario SISFHO se convirtió en la alternativa inmediata para identificar beneficiarios y elaborar un padrón de los mismos.

El distrito de Chuschi (Cangallo, Ayacucho) por su significado histórico se toma como distrito piloto, y el INEI aplica con recursos propios (todavía el JUNTOS no existía legalmente) el cuestionario SISFHO a todas las viviendas de Chuschi. Un elemento fundamental para entender porque no se censo este distrito piloto con la ENAHO, es que el costo unitario en el ámbito rural es de US$ 75, mientras que el cuestionario SISFHO es de US$ 10.

Si bien el cuestionario SISFHO tenía un costo menor al de la ENAHO, aplicar este cuestionario a todas las viviendas de cada distrito objetivo de JUNTOS era un costo significativo en el presupuesto, y esto abrió un debate técnico entre el Ministerio de Economía y el Instituto de Estadística para evaluar alternativas de cuestionarios de menor costo.

La principal virtud del cuestionario SISFHO era identificar grises, es decir no blanco y negro. Con la información de este cuestionario, es posible construir un modelo matemático en donde la población entrevistada se diferencie en diez grupos consistentes entre sí para las políticas pública que se consideren pertinentes.

Pero JUNTOS no necesitaba grises, sino dicotomizar entre blanco y negro, entre beneficiarios y no beneficiarios, y para ello el INEI diseño un cuestionario simplificado de US$ 5 que tenía la misma potencia estadística del cuestionario SISFHO en el ámbito rural, que su diseño era para aplicación nacional. Luego de varias simulaciones, el cuestionario del INEI fue la herramienta de barrido de cada vivienda para los distritos objetivos del programa.

Una vez aplicado el cuestionario, y los datos digitados en una base de datos, el INEI aplicaba un modelo estadístico para establecer un puntaje a cada uno de los hogares entrevistados, y tomando como referencia el puntaje de un hogar promedio rural de la ENAHO, esta base de datos era entregada a JUNTOS, que aplicada los criterios específicos del programa (infantes y/o mujeres embarazadas), para establecer la lista definitiva de beneficiarios.

La evaluación efectuada por el Instituto de Estudios Peruanos, cuyo detalle se encuentra en el blog citado al comienzo de esta nota, produce un resultado político donde el mayor problema de JUNTOS es su éxito en no equivocarse, en JUNTOS no hay filtraciones, porque los criterios de beneficio fueron estrictos, y si algún error hubo fue de exclusión de legítimos beneficiarios, y no de inclusión de ilegítimos beneficiaros.

Esta situación es un clásico de la teoría estadística y se conoce como Errores Tipo I y Errores Tipo II. En caso se excluye los casos que debieran ser incluidos y esto es un error; así como también los casos que se incluyen y debieran ser excluidos. La decisión de que error priorizar depende del entorno social.

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Dos años en vano (La República 11-I-09)

Posted in 01 - Enero, Año 2009 with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on January 27, 2009 by Farid Matuk

 

Peruanos que no consumen

el mínimo biológico de calorías

Toledo

García

. . .

García

2006

2006

. . .

2008

Abril-Mayo-Junio

Julio-Agosto-Septiembre

. . .

Julio-Agosto-Septiembre

30.4%

28.3%

. . .

30.5%

Fuente: INEI

 

El 21 de Mayo de 2006, el entonces candidato presidencial Alan García, en un debate con su oponente Ollanta Humala, prometió al país “Hambre Cero” en caso de ser elegido Presidente de la República. Las últimas estadísticas disponibles solo muestran cero avance en esta meta, y mas bien el número absoluto de peruanos que padecen hambre se ha incrementado, producto del crecimiento demográfico de nuestro país.

 

Durante la administración Toledo, el porcentaje de peruanos que no consumían el mínimo de alimentos necesarios para vivir se publicaba todos los meses, y por ello sabemos  que el último trimestre de gestión, Mayo-Junio-Julio 2006, este porcentaje era de 29.3%. Pero en la presente administración, se ha reducido la difusión de esta estadística de mensual a trimestral, y por ello sólo esta disponible el tercer trimestre de 2008, y por ello el cuadro adjunto no esta actualizado como debiera.

 

Al mismo tiempo, el crecimiento económico durante los dos primeros años de gestión García ha sido espectacular, como lo fue también durante el comienzo de su primera gestión 1985-1990. El acumulado de los ocho primeros trimestres de gestión ha sido 20%, es decir que si el tamaño de la torta era 100 en el tercer trimestre de 2006, creció a 120 en el tercer trimestre de 2008; pero este crecimiento fue vano para cada uno de los tres peruanos de cada diez que padecía hambre hace dos años, porque ahora siguen siendo 3 de cada 10.

 

Este 20% de crecimiento económico observado en los dos primeros años de gestión García, aunque no ha superado su propio record de 27% de los dos primeros años de su primera gestión a mediados de los 80s, opaca al resto de gestiones presidenciales: Belaúnde (1980-1982) 3%, Fujimori (1990-1992) 9%, Fujimori (1995-1997) 9%, y Toledo (2001-2003) 8%. Pero este crecimiento excepcional es pura ilusión al no reflejarse en la mejora del bienestar de la población.

 

¿Engaño premeditado o euforia electoral?

 

Una mirada benevolente a la descripción previa, dirá que la promesa de “Hambre Cero” fue resultado de la euforia electoral, y que por ello es ingenuo esperar que se cumpla. Una mirada malevolente dirá que la promesa de “Hambre Cero” fue resultado de un engaño premeditado, con el exclusivo fin de alcanzar la Presidencia de la República.

 

Cuando el Presidente García redujo los salarios de los empleados públicos en el comienzo de su gestión, buscaba simplemente desembarazarse de los cuadros técnicos que habían logrado que la gestión presidencial 2001-2006 fuese aquella que obtuvo el crecimiento del PBI per cápita más alto desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Para reemplazarlos con cuadros partidarios que tan sólo mantuvieron encendido el “piloto automático” que la gestión Toledo había identificado.

 

Al presente, la crisis económica mundial hace al “piloto automático” obsoleto, y la necesidad de técnicos capaces se hace imprescindible, y por ello el fallido intento de elevar el sueldo de los ministros, en realidad esconde la angustiante necesidad de reclutar profesionales capaces de conducir nuestro país en el difícil futuro que se avecina; y en particular, la responsabilidad estatal de proteger a quienes ya hoy día consumen menos de lo necesario para vivir.

 

En Irak, el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas identificó que en 2005 alrededor de 4’000,000 de personas no tenía acceso adecuado a alimentos, y para ello en conjunción con el gobierno se creó una cartilla de racionamiento universal para todos los hogares de Irak. Tres años después, en 2008, unas 930,000 personas continúan sin acceso adecuado alimentos; es decir  3 de cada 4 personas que estaban en situación de vulnerabilidad alimentaria en 2005, ya no lo están en 2008.

 

Este logro social de mejorar las condiciones de vida de un país convulsionado por una guerra civil, de una escala mayor a la que vivimos entre 1980 y 2000, nos muestra que políticas públicas eficientes son posibles, aún en un entorno hostil. La característica central de este programa de combate a la vulnerabilidad alimentaria es la universalización del programa social a través de la identificación de hogares objetivo.

 

Nuestro país cuenta con un registro universal de adultos en RENIEC, aunque es cierto que en las provincias más remotas del Perú hasta un 10% de los adultos carecen de DNI. Pero más dramático, es la ausencia de un registro universal de los menores que permita tener un cuadro completo de la población peruana, y esta es una primera tarea que el Estado debe acometer dotando del presupuesto necesario a RENIEC para que universalice el DNI.

 

Al tercer trimestre de 2008, que es la última información disponible alrededor de 8’000,000 millones de peruanos no consumen el mínimo de alimentos necesario para sobrevivir, y las perspectivas de la crisis económica mundial elevarán esta cifra si el gobierno no ejecuta inmediatamente un plan de mitigación del hambre, de tal modo que el actual 30% se reduzca por debajo del 10% para el año 2011.

 

Si como en Irak, todo hogar cuenta con una cartilla de racionamiento de alimentos, estaremos seguros que todo hogar podrá consumir lo imprescindible para vivir. Pero en Perú, a diferencia de Irak, el sistema financiero es sofisticado y la autoridad tributaria es eficiente; por ello la depuración de los perceptores de una cartilla de racionamiento puede ser hecha de manera rápida, a través de la información disponible en la SUNAT del impuesto a las transacciones financieras.

 

La actual gestión presidencial ha mostrado su abierta ineficiencia para reducir el hambre en el Perú, las instituciones públicas encargadas del bienestar social se hallan superpuestas debido a la creación de las mismas durante sucesivos gobiernos. A la necesidad de unificar las instituciones, también es necesario unificar los padrones de beneficiarios con un criterio único, y establecer el primer programa universal de bienestar social, que tendría como primer objetivo reducir el hambre a un tercio en los próximos tres años.

2009: De mal en peor (La República 1-I-09)

Posted in 01 - Enero, Año 2009 with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on January 26, 2009 by Farid Matuk

Tercer Trimestre

2003

2004

2005

2006

2007

2008

2009

Déficit Calórico (Nacional)

33%

33%

30%

28%

27%

31%

¿ ?

Déficit Calórico (Rural)

45%

39%

39%

38%

36%

41%

¿ ?

Fuente: Instituto Nacional de Estadística e Informática

De las muchas maneras de medir la pobreza, el déficit calórico es la opción menos elegida por los gobiernos porque es aquella donde los impactos de las políticas públicas no pueden ser de corto plazo, así como también la manipulación de los resultados es poco viable.

El déficit calórico es definido como aquella ingesta de alimentos que esta por debajo del mínimo biológico para vivir, carece de criterios sociales como la pobreza donde quien puede ser visto como pobre en un país desarrollado no lo es en un país como el nuestro. Pero nuestra condición humana es la misma en Perú o en Estados Unidos.

De igual manera, un pobre en los tiempos actuales pudiera ser visto como no pobre hace quinientos años por el simple paso del tiempo que hace disponible mas servicios estatales, pero la condición biológica de un peruano ahora y hace quinientos años es esencialmente la misma.

Este concepto de déficit calórico no es nuevo, sino constituye un estándar internacional y es parte de las Metas del Milenio de Naciones Unidas, en particular es el denominado Indicador 5, el cual es medido trimestralmente en el Perú, y es el único país latinoamericano que lo efectúa.

Como se puede ver en el cuadro adjunto para el tercer trimestre de cada año, la incidencia del hambre se ha venido reduciendo desde el 2003 (cuando recién se empieza a medir trimestralmente) hasta el 2007, pero en 2008 (el último dato disponible) se revierte esta tendencia a niveles que se ubican entre los años 2003 y 2004, es decir un retroceso de poco mas de cuatro años.

El año 2008 se caracterizó por un fuerte incremento del precio de los alimentos, y dada la ausencia de políticas públicas para impedir el impacto de este incremento, los hogares consumieron menos alimentos, y por ello alrededor de un millón de peruanos pasaron a tener hambre durante el 2008, y ser parte de los mas de cinco millones que no consumen lo esencial para vivir.

Este año de 2009, el panorama internacional esta claramente deteriorado respecto al 2008. Nuestro gobierno por primera vez ha reducido las proyecciones de crecimiento respecto al año anterior, y el conjunto de políticas sociales no muestra signo alguno de modificación sustancial, como sería la creación de un padrón universal de beneficiarios, identificados por DNI, tanto adultos como menores.

Este año de 2009, pasaremos de un mal año como fue 2008 donde por primera vez desde 2001 que el hambre se incrementa, para peor porque el incremento del hambre será aún mayor, y todo lo avanzado en materia de esta variable se perderá. Por ello es urgente que RENIEC tenga una ampliación presupuestal que garantice la tenencia de DNI para todos los peruanos sin excepción en el menor plazo posible.

Cuando este paso sea culminado, las filtraciones en los programas sociales se reducirán inevitablemente, y la focalización del gasto social será materia de los técnicos, y no del aparato partidario como viene ocurriendo desde hace muchos años con todos los programas sociales a excepción de Juntos.