Dos años en vano (La República 11-I-09)


 

Peruanos que no consumen

el mínimo biológico de calorías

Toledo

García

. . .

García

2006

2006

. . .

2008

Abril-Mayo-Junio

Julio-Agosto-Septiembre

. . .

Julio-Agosto-Septiembre

30.4%

28.3%

. . .

30.5%

Fuente: INEI

 

El 21 de Mayo de 2006, el entonces candidato presidencial Alan García, en un debate con su oponente Ollanta Humala, prometió al país “Hambre Cero” en caso de ser elegido Presidente de la República. Las últimas estadísticas disponibles solo muestran cero avance en esta meta, y mas bien el número absoluto de peruanos que padecen hambre se ha incrementado, producto del crecimiento demográfico de nuestro país.

 

Durante la administración Toledo, el porcentaje de peruanos que no consumían el mínimo de alimentos necesarios para vivir se publicaba todos los meses, y por ello sabemos  que el último trimestre de gestión, Mayo-Junio-Julio 2006, este porcentaje era de 29.3%. Pero en la presente administración, se ha reducido la difusión de esta estadística de mensual a trimestral, y por ello sólo esta disponible el tercer trimestre de 2008, y por ello el cuadro adjunto no esta actualizado como debiera.

 

Al mismo tiempo, el crecimiento económico durante los dos primeros años de gestión García ha sido espectacular, como lo fue también durante el comienzo de su primera gestión 1985-1990. El acumulado de los ocho primeros trimestres de gestión ha sido 20%, es decir que si el tamaño de la torta era 100 en el tercer trimestre de 2006, creció a 120 en el tercer trimestre de 2008; pero este crecimiento fue vano para cada uno de los tres peruanos de cada diez que padecía hambre hace dos años, porque ahora siguen siendo 3 de cada 10.

 

Este 20% de crecimiento económico observado en los dos primeros años de gestión García, aunque no ha superado su propio record de 27% de los dos primeros años de su primera gestión a mediados de los 80s, opaca al resto de gestiones presidenciales: Belaúnde (1980-1982) 3%, Fujimori (1990-1992) 9%, Fujimori (1995-1997) 9%, y Toledo (2001-2003) 8%. Pero este crecimiento excepcional es pura ilusión al no reflejarse en la mejora del bienestar de la población.

 

¿Engaño premeditado o euforia electoral?

 

Una mirada benevolente a la descripción previa, dirá que la promesa de “Hambre Cero” fue resultado de la euforia electoral, y que por ello es ingenuo esperar que se cumpla. Una mirada malevolente dirá que la promesa de “Hambre Cero” fue resultado de un engaño premeditado, con el exclusivo fin de alcanzar la Presidencia de la República.

 

Cuando el Presidente García redujo los salarios de los empleados públicos en el comienzo de su gestión, buscaba simplemente desembarazarse de los cuadros técnicos que habían logrado que la gestión presidencial 2001-2006 fuese aquella que obtuvo el crecimiento del PBI per cápita más alto desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Para reemplazarlos con cuadros partidarios que tan sólo mantuvieron encendido el “piloto automático” que la gestión Toledo había identificado.

 

Al presente, la crisis económica mundial hace al “piloto automático” obsoleto, y la necesidad de técnicos capaces se hace imprescindible, y por ello el fallido intento de elevar el sueldo de los ministros, en realidad esconde la angustiante necesidad de reclutar profesionales capaces de conducir nuestro país en el difícil futuro que se avecina; y en particular, la responsabilidad estatal de proteger a quienes ya hoy día consumen menos de lo necesario para vivir.

 

En Irak, el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas identificó que en 2005 alrededor de 4’000,000 de personas no tenía acceso adecuado a alimentos, y para ello en conjunción con el gobierno se creó una cartilla de racionamiento universal para todos los hogares de Irak. Tres años después, en 2008, unas 930,000 personas continúan sin acceso adecuado alimentos; es decir  3 de cada 4 personas que estaban en situación de vulnerabilidad alimentaria en 2005, ya no lo están en 2008.

 

Este logro social de mejorar las condiciones de vida de un país convulsionado por una guerra civil, de una escala mayor a la que vivimos entre 1980 y 2000, nos muestra que políticas públicas eficientes son posibles, aún en un entorno hostil. La característica central de este programa de combate a la vulnerabilidad alimentaria es la universalización del programa social a través de la identificación de hogares objetivo.

 

Nuestro país cuenta con un registro universal de adultos en RENIEC, aunque es cierto que en las provincias más remotas del Perú hasta un 10% de los adultos carecen de DNI. Pero más dramático, es la ausencia de un registro universal de los menores que permita tener un cuadro completo de la población peruana, y esta es una primera tarea que el Estado debe acometer dotando del presupuesto necesario a RENIEC para que universalice el DNI.

 

Al tercer trimestre de 2008, que es la última información disponible alrededor de 8’000,000 millones de peruanos no consumen el mínimo de alimentos necesario para sobrevivir, y las perspectivas de la crisis económica mundial elevarán esta cifra si el gobierno no ejecuta inmediatamente un plan de mitigación del hambre, de tal modo que el actual 30% se reduzca por debajo del 10% para el año 2011.

 

Si como en Irak, todo hogar cuenta con una cartilla de racionamiento de alimentos, estaremos seguros que todo hogar podrá consumir lo imprescindible para vivir. Pero en Perú, a diferencia de Irak, el sistema financiero es sofisticado y la autoridad tributaria es eficiente; por ello la depuración de los perceptores de una cartilla de racionamiento puede ser hecha de manera rápida, a través de la información disponible en la SUNAT del impuesto a las transacciones financieras.

 

La actual gestión presidencial ha mostrado su abierta ineficiencia para reducir el hambre en el Perú, las instituciones públicas encargadas del bienestar social se hallan superpuestas debido a la creación de las mismas durante sucesivos gobiernos. A la necesidad de unificar las instituciones, también es necesario unificar los padrones de beneficiarios con un criterio único, y establecer el primer programa universal de bienestar social, que tendría como primer objetivo reducir el hambre a un tercio en los próximos tres años.

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